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ANÀLISIS
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MADURESA PSICOLÒGICA I EQUILIBRI AFECTIU
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En esta secció oferim elements per a una sòlida maduresa psicològica i afectiva, especialment en el que té a vore amb el tema del celibat. El dijous 30 d'octubre del 2008 la Sagrada Congregació per a l'Educació Catòlica feia públic el document "Orientacions per a l'ús de les competències de la psicologia en l'admissió i en la formació dels candidats al sacerdoci". En números successius analitzarem què és el que el text ressalta. Quins errors es pretenen corregir? Quines contradiccions, quines possibilitats… hi ha en el document? Dret a discrepar. Però abans de traure conclusions precipitades és moment d'estudiar-lo i de llegir-lo amb calma; amb un esperit favorable. Ens consta que en algunes instàncies oficials diocesanes s'està mirant amb lupa. Les posicions del Card. Martini sobre la necessitat de revisar la doctrina oficial de l'Humanae vitae han causat un fort impacte. Es necessita quelcom nou. El professor Cosme Puerto ens invita –una vegada més- a aprofundir en l'anàlisi.
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CARDENAL MARTINI:
¿No llegaremos un poco tarde? Por Cosme Puerto
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Como obispo le he preguntado a menudo a Dios: ¿por qué no nos das mejores ideas, por qué no nos haces más fuertes en el amor, más osados en el trato con las cuestiones de actualidad? C. M. Martini, “Coloquios nocturnos en Jerusalén” de Ed. Paulinas.
El cardenal se propone como uno de sus objetivos hablar de la necesidad de abrir las puertas de la pastoral y evangelización a los jóvenes de nuestro mundo postmoderno. Un mundo juvenil lleno de esperanzas e incertidumbres en el campo de la fe, amor y sexualidad. Hace una llamada a la jerarquía a tomar decisiones, aunque erremos, desde la confianza en Jesús y superando todos nuestros miedos. Anima a la jerarquía a la apertura y al cambio para hacer a la Iglesia católica más creíble, audaz y atractiva a los jóvenes de hoy. “La relación personal y corporal es un ámbito esencial en la vida del ser humano, en el que sobre todo la juventud debe hallar su camino. A partir de la pubertad, los jóvenes experimentan muchas turbulencias en este tema. Muchas grandes decisiones implican también cuestiones sobre la sexualidad, el matrimonio o el celibato. Es, en cierto modo, algo trágico que la Iglesia se haya alejado tanto de las personas que buscan respuestas en estas cuestiones” Pg. 142. El no consultar, no dialogar ni tratar conjuntamente con ellos los temas que les preocupen, trae consigo el alejamiento y abandono de su fe. ¿A dónde nos conducen con los jóvenes las actitudes y posturas represivas, prohibitivas, negativas y condenatorias de su sexualidad? Los jóvenes españoles ya casi ni se les ocurre acudir a representantes de la Iglesia católica para consultarles en cuestiones sobre la planificación familiar, uso de los anticonceptivos, condón contra el SIDA, relaciones prematrimoniales… o de la antropología sexual cristiana. Es un tema ausente en la vida pastoral y en caso de hablar de él en las catequesis, cierran los oídos porque siempre esperan la prohibición o condenación. ¿Las posturas de nuestra jerarquía española seguirán siendo de prohibición, represión o condena, o tal vez se abrirán a actitudes y posturas más positivas y audaces, sin miedos a errar, por evitar la sangría de nuestros jóvenes en el abandono de su fe por cuestiones sexuales? Martini al menos nos ofrece abrir de nuevo el Evangelio y escuchar la voz de Jesús. El evangelio nos responde que la clave de la entrega es el amor. Cuando se renuncia a algo, sólo puede ser resultado del amor. Mirar desde esa perspectiva la vivencia de la sexualidad humana es algo más importante que preguntar o hablar si algo está permitido o prohibido. Nos dice el cardenal Martini: “Estoy firmemente convencido de que la conducción de la Iglesia puede mostrar un camino mejor del que logró mostrar la encíclica Humanae vitae. La Iglesia recuperará con ello credibilidad y competencia” Pg-145. “En estos temas en que se trata de la vida y del amor no podemos esperar de ninguna manera tanto tiempo. Es un signo de grandeza y de seguridad en sí mismo que alguien pueda admitir sus faltas y la estrechez de su visión de antaño” Pg. 146. Otra de las soluciones es la esperanza de que Benedicto XVI sea capaz no de retirar la encíclica, sino de escribir una nueva e ir en ella más lejos. “El deseo de que el magisterio diga algo positivo sobre la sexualidad es justificado. En otros tiempos hubo tal vez demasiados pronunciamientos oficiales de la Iglesia en el ámbito del sexto mandamiento. A veces hubiese sido mejor guardar silencio”. El amor toca a los seres humanos de manera inmediata: no se los puede excluir de la búsqueda de una respuesta y de un camino. Pensemos en el episodio bíblico en el que los escribas arrastran a una mujer adúltera ante la presencia de Jesús y le preguntan a Jesús si hay que apedrearla. Jesús no responde a la pregunta, sino que juzga a los mismos escribas porque han convertido a esa mujer en un objeto y no la han escuchado. Además, el varón implicado en el adulterio no estaba presente. En cualquier caso, la Iglesia debería tratar las cuestiones de la sexualidad y de la familia de tal modo que las personas que se aman responsablemente desempeñen un papel protagonista y decisivo. Con independencia de lo que la Iglesia pueda afirmar, el ejercicio del amor tendría que apoyarse en muchas espaldas: las de los cristianos/as adultos que quieren ser respetuosos en el amor” Pg146-147. Yo, siguiendo el pensamiento de Robinson, obispo dominico australiano, indicaría otro camino. Que la jerarquía cristiana nunca use su poder religioso si no es como un camino de servicio a la sexualidad de sus fieles: “Todo abuso sexual es ante todo y sobre todo un abuso de poder. Las ideas malsanas respecto del poder y su ejercicio están siempre en conexión con la cuestión del abuso. El poder espiritual es probablemente el más peligroso de todos. En manos no debidas, proporciona la capacidad de hacer juicios incluso sobre el destino eterno de la otra persona. Precisa llevar siempre puesto un cartel que diga: “Manéjese con extremo cuidado”. Cuanto mayor es el poder que ejerce la persona, más necesario es el sistema de restricciones antes de utilizarlo y el sistema de rendimiento de cuentas de haberlo utilizado”.
Cosme Puerto Pascual. O. P.
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