REPTES DEL MAGISTERI 

 

 

 
 

 

 

EL DIÁLOGO ENTRE

 

 

 

LOS PASTORES

 

 
 

 

Qué gusto poder leer frecuentemente a D. Rafael Sanus y a tantos presbíteros que no conocía! ¡Qué riqueza la de nuestro presbiterio diocesano!

   Veo que han hecho intentos para que también el Sr. Cardenal escriba y se deje entrevistar. A mi me gustaría mucho.     

   Necesitamos del diálogo cortés y respetuoso, y por eso me gusta Cresol. Por favor que siga escribiendo D. Rafael, que no se canse que es mucho el bien que nos hace. Sus contrastes son enriquecedores: el estilo fluido, la visión positiva, el ejercicio de la libertad… Todo esto, lo considero muy importante y necesario en el momento que estamos viviendo.

   Era “necesario el abrazo episcopal”, y realmente felicito a ambos pastores. Pero hace falta algo más, para que aquello que significó el abrazo pueda llegar a ser realmente efectivo. No basta con uno de los puntos de vista; necesitamos a los dos. Cada lado tiene parte de la verdad

   Insisto: Hace falta el diálogo diocesano amistoso y fraterno; un diálogo honrado y abierto. Y a este tipo de trabajo está muy poco acostumbrada la Iglesia oficial. La Iglesia es un círculo; no una pirámide.

   Por favor, no se cansen a pesar de las dificultades. Es necesario que en el momento eclesial actual las diferentes sensibilidades nos encontremos como cristianos. Inviten frecuentemente a los Obispos auxiliares, a los vicarios episcopales, y a toda la Curia diocesana.                                                                                                                          

                  Remberto Herrero

 

 
     

 

 

 

¿Misión cumplida o truncada?

 

 

   Toda autoridad en la Iglesia es una misión que le ha sido confiada por el Espíritu al jerarca. No es ahora el momento de analizar de qué forma obra el Espíritu, tanto más cuanto es imposible encadenar al Espíritu. Ni podemos ni sabemos cómo habría que hacer eso; de ahí que resulte bastante necio juzgar al Espíritu y querer enmendar su plana. Lo que sí podemos hacer es escuchar la voz del Espíritu que se hace viva en la Palabra de Dios.

   Si leemos los textos que nos hablan de los dos personajes que gozan de la máxima autoridad en la historia de la Revelación: Moisés y Jesús de Nazaret, descubrimos que ambos recibieron la autoridad como una misión que de alguna manera quedó truncada ya que no alcanzaron su pleno objetivo en su trayectoria personal sino que tuvieron que transmitirla a sus sucesores. En términos paladinos diríamos que el éxito personal no es el éxito de la misión cumplida. Tanto Moisés como Jesús de Nazaret no pudieron recrearse en los triunfos personales ya que ambos tuvieron que prolongar su misión en otras personas históricas.

 

                                                                                                                             Vicente Collado Bertomeu

 

 

 

 

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