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Pro-vicario general del arzobispado de Valencia
Don Francisco Ferrer
Luján (Buñol, 9 marzo 1948 - Valencia, 30 marzo 2000)
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A todos nos sorprendió la triste noticia de su prematura muerte, en la plenitud de su vida sacerdotal, metido, como estaba, de lleno en mil proyectos, iniciativas y actividades. También nos sorprendía su extraordinaria capacidad de trabajo y su entrega generosa y desinteresada a las numerosas tareas que se le encomendaron, tanto a nivel diocesano como nacional. Y, sobre todo, nos sorprendió mucho más su inesperado fallecimiento porque se produjo en un momento en el que mucho esperábamos de él porque le veíamos proyectado, sin duda alguna, a ministerios de mayor responsabilidad en la Iglesia, dada su brillante trayectoria, inteligencia práctica, aguda y certera visión de los problemas, facilidad de palabra y simpatía personal, por lo que fue generalmente muy bien aceptado, tanto por el presbiterio diocesano como por los laicos más comprometidos en la Iglesia. Supo alternar durante varios años sus actividades entre Madrid y Valencia y fue un colaborador fiel de los dos arzobispos que le encomendaron cargos de la mayor confianza, primero don Miguel Roca y desde 1992, nuestro Sr. Cardenal. Su vida terminó repentinamente cuando regresaba a su casa después de su acostumbrado ejercicio físico en el cauce viejo del río Turia, a causa de un infarto de miocardio. Tras haber hecho los estudios en el Seminario Metropolitano de Valencia, Francisco Ferrer fue ordenado de presbítero el 23 de junio de 1974 por el arzobispo don José María García Lahiguera. En 1973 se licenció en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Comenzó su ministerio como coadjutor de la parroquia de Cristo Rey, de Gandía, donde permaneció dos años (1974-1976). Después fue capellán de la casa provincial y noviciado de las carmelitas de la Caridad, de Vinalesa; profesor de religión y pedagogía religiosa en la escuela universitaria de formación del profesorado de la Iglesia «Edetania» y de la Escuela Normal de Magisterio, así como del Instituto diocesano de Ciencias Religiosas y de la Escuela de Teología para laicos «Estela» (1976-1980), delegado episcopal de Medios de Comunicación Social, secretario general adjunto del sínodo diocesano, vicario episcopal de Pastoral, miembro del consejo presbiteral y del colegio de consultores, vicario episcopal y en 1995 fue nombrado provicario general de la archidiócesis de Valencia para los sectores pastorales. A nivel nacional, desde 1980 hasta 1984 fue director del Secretariado Nacional de Enseñanza Religiosa de la Conferencia Episcopal Española, en Madrid, y en 1993 fue nombrado director del Secretariado Nacional de Catequesis de la C.E.E. y vicesecretario general de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis para el servicio de la Fe y colaboró con ella en la elaboración de las bases de programación y sus desarrollos de E.G.B., B.U.P., F.P. y escuelas universitarias de Magisterio, así como en la preparación de los catecismo escolares y libros del profesor de 1º a 8º de E.G.B. Fue director de la revista Actualidad Catequética y consiliario de la Cadena COPE, desde cuyos estudios oficiaba, todos los domingos, la santa misa para enfermos y actuó en programas religiosos, como «Espejo de la Iglesia». Junto con otros autores publicó Jesús ha resucitado (Alcoy, Marfil, 1976); Jesús nuestro hermano (Ibid. 1978) y Jesús una respuesta para el hombre (Ibid. 1979). También colaboró en la redacción de unos veinticinco textos editados por la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, publicados por Edice, desde 1980 hasta 1984, relativos a la enseñanza de la religión y moral católicas, desde pre-escolar hasta B.U.P., E.G.B. y F.P. Vicente Cárcel Ortí tornar al sumari
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